Continuación de Es mejor asi ... [preliminar]
Sabía que era mala señal que tu mejor amiga me dijera lo de aquel novio que tenías en el pueblo cuando desoyendo la cordura indagaba sobre sueños. Pero las malas señales se borran a base de momentos felices. Y yo seguía vivo porque las dosis en que me tomaban eran lo suficientemente pequeñas para que las resistiera este simple mortal.
Porque si el corazón me latiera siempre como llevaba ya horas haciéndolo, acabaría por vencer la resistencia del pecho más fuerte sobre la tierra, que no era el mío, y me abandonaría en busca de más espacio donde perder las ataduras.
Habíamos quedado, y yo te iba a decir lo mucho que significabas para mí. No tenía esperanzas, no soñaba, sabía que intentar atraparte era inútil, imposible como abrazar una ola sin que se escurra entre los dedos. Había decidido que tenía que hacerlo por pura justicia.
Las palabras para darle forma se arremolinaban en mi cabeza, con el martilleo ensordecedor de fondo, formando infinitas combinaciones que sonaban como un torpe balbuceo, una estúpida caricatura, un gruñido mal dicho.
Había llegado dos horas antes al lugar donde te había citado para tener tiempo. Pum, Pum, Pum ... pero las frases se descartaban en mi cabeza apenas se formaban. Pum, Pum, Pum ... sin querer, asomaba la mirada al callejón por donde aparecerías tu ... PUM, PUM, PUM ... el rompecabezas seguía sin solución, la sopa de letras no contenía ninguna palabra ... PUM, PUM, PUM ... el tiempo se terminaba.
Cuando te fuiste, sentí la dulce paz que debe traer la muerte. El tiempo transcurría lento, y en mi pecho ya nada se escuchaba. Te ibas, sonriente. El encuentro dulce, como siempre. La última sonrisa se extinguía lentamente en mi cara.
Las palabras que habían brotado de mi garganta no solo no hicieron justicia, sino que perpretaron con una frialdad pasmosa la mas alta traición. Mientras todo mi cuerpo se sacudía por el torbellino de emociones que en esas ultimas horas se convulsionaban atrapadas en mi interior, mi boca bebía y se refugiaba en la placentera paz de momentos pasados, y olvidaba que ya no había más futuros. Y silenció para siempre en mi interior lo que minutos antes era mi deber liberar aunque fuera para perderlo.
Mientras me iba hundiendo en el océano, cada vez más profundo, me sentía liberado de mi carga. Miles de voces envalentonadas se apoyaban entre si justificando con razonables sentencias la cobardía cometida. Esa justicia que me enardeció esa tarde cuando te llamé, se hacía cada vez más relativa, diluida en justas imposibilidades. Poco a poco aprendía y descubría el error que había estado a punto de cometer. Si es que esas cosas no se dicen, se notan -me decía- y en estos dos años, por efímeros que hubieran sido, tu ya habrías destapado mis sentimientos, y de hecho ya me habías devuelto más de lo que me correspondía -acuchillaba para mi.
Era mejor así -insistía- algo tan bonito sólo lo podía congelar, en su momento más vivo, guardar como en una fotografía, en blanco y negro para no notar el palidecer del tiempo erosionador. Perdía algo que no era mío, y a cambio me quedaba con recuerdos que tampoco me correspondían, era un buen trato. Era mejor así, era mejor así -me consolaba.
Quizá si al menos hubiera estado callado habría escuchado como tu murmurabas ... "Es mejor así, es mejor así"


1 comentarios:
Sólo se me ocurre decir: ¡Qué bonito!
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