No hace falta caerse de un avión en medio de ninguna parte para sentirse perdido.
El día todavía se abría paso entre los restos de la noche mientras mis pasos hacían lo propio por las calles de la ciudad ajena. Nunca la había visto desperezarse de aquella manera, aunque precisamente ese alba yo no hubiera reconocido ningún lugar de este mundo.
Mi cabeza mantenía un hilo puramente físico con mis pisadas que la conducían hacia un destino irrelevante, y a través de ese nexo no era sinó la realidad quien se desdibujaba a cada paso, mi mente perdiéndose.
El día anterior recorría los mismos cientos de km que ya no me acercaban a ningún sitio convencido, casi aferrado, al valor de lo que estaba haciendo, pero sin el confort que en otra ocasión me hubiera acompañado. El coche desgranaba los km con pesar, en contraste con las risas infantiles y mi propia voz, pero yo estaba detenido en un instante atemporal donde ni cansancio, ni sueño, ni sentido tenían significado. Ni el dolor.
Me alegró llegar tarde, tenía mi partida prevista para mi llegada, no quería parar, detenerme, descansar, pensar. Perdí todo el tiempo que me fue posible hasta que me quedé solo con mis pensamientos, y sólo ante semejante tesitura me atreví a abandonar mi control al sueño confiando en la fuerza de la inercia adquirida, de la huida emprendida.
En dos horas estaba de nuevo en marcha.
Mis pasos se hicieron subterráneos, los sonidos dispersos que limpiaban la extinta belleza de la noche se convirtieron a un rítmico pulsar, la luz que despuntaba en el cielo, un flash de diapositivas a través de ventanillas.
Fito ponía banda sonora con una única canción que yo cantaba con mis dedos, una y otra vez ...
como venganza de la buena suerte o recompensa de la mala vida,
de la cabeza me arrancaron cables, pa meter las cosas que antes no me cabían
y se me acercan las paredes y se me aleja la salida
y poco a poco se hace de repente y me tropiezo con los días
sobra la luz que me hace ver, todo lo que yo escondía
no sé seguir, no sé volver
Ausente, mis ojos buscaban más sinsentido, fuera de mí, en las historias que me acompañaban. Expresiones de vidas cansadas, unas salian, otras llegaban, todas alrededor de ninguna parte, a donde me dirigía.
sobra la luz cuando en la piel, nunca se siente el día
dime que tu, tu si me ves
Sólo una mujer, con un rictus perdido entre el dolor y el hastío me volvió humano por unos instantes, haciéndome preguntas cuyas respuestas no querría conocer. ¿Que se escondía bajo esa mueca constante, desequilibrante? ¿Qué habían visto esos ojos cerrados? ¿Qué sentido tendría para ella el trayecto que compartíamos sin compartir?
una partida que jugué tan fuerte, que ahora es la vida la que está partida
una pared siempre que quiero verte,
y ahora estoy pa abajo y ahora estoy pa arriba
Cuando me paso de melodrámatico siempre me doy cuenta. Lo de la vida partida era más bien deseo. Callé la razón, callé las preguntas, entendía que no siempre hay respuestas, y que a veces éstas no eran más que nuevos interrogantes, sin soluciones a veces es mejor estar a oscuras.
todas las cosas que al mar tiramos, nos la devuelve siempre la marea,
cuanto más tratas de olvidarlo con más fuerza lo recuerdas
La inercia hizo su trabajo, y dejé las profundidades para surcar el cielo acercándome a donde por caprichoso destino estaba mi razón, ahora vedada. Solamente tuve que seguir caminando entregado a mi perdido sentido.
Ya en casa, continué perdido con la ayuda de unas cuantas tareas mundanas todo lo que mi existencia humana me permitió.
Hasta que me venció el sueño, la razón y el puro deseo. Y pese a que continúo perdido una luz se empeña en iluminarme, colándose por algún resquicio de mi corazón.
Mi cabeza mantenía un hilo puramente físico con mis pisadas que la conducían hacia un destino irrelevante, y a través de ese nexo no era sinó la realidad quien se desdibujaba a cada paso, mi mente perdiéndose.
El día anterior recorría los mismos cientos de km que ya no me acercaban a ningún sitio convencido, casi aferrado, al valor de lo que estaba haciendo, pero sin el confort que en otra ocasión me hubiera acompañado. El coche desgranaba los km con pesar, en contraste con las risas infantiles y mi propia voz, pero yo estaba detenido en un instante atemporal donde ni cansancio, ni sueño, ni sentido tenían significado. Ni el dolor.
Me alegró llegar tarde, tenía mi partida prevista para mi llegada, no quería parar, detenerme, descansar, pensar. Perdí todo el tiempo que me fue posible hasta que me quedé solo con mis pensamientos, y sólo ante semejante tesitura me atreví a abandonar mi control al sueño confiando en la fuerza de la inercia adquirida, de la huida emprendida.
En dos horas estaba de nuevo en marcha.
Mis pasos se hicieron subterráneos, los sonidos dispersos que limpiaban la extinta belleza de la noche se convirtieron a un rítmico pulsar, la luz que despuntaba en el cielo, un flash de diapositivas a través de ventanillas.
Fito ponía banda sonora con una única canción que yo cantaba con mis dedos, una y otra vez ...
como venganza de la buena suerte o recompensa de la mala vida,
de la cabeza me arrancaron cables, pa meter las cosas que antes no me cabían
y se me acercan las paredes y se me aleja la salida
y poco a poco se hace de repente y me tropiezo con los días
sobra la luz que me hace ver, todo lo que yo escondía
no sé seguir, no sé volver
Ausente, mis ojos buscaban más sinsentido, fuera de mí, en las historias que me acompañaban. Expresiones de vidas cansadas, unas salian, otras llegaban, todas alrededor de ninguna parte, a donde me dirigía.
sobra la luz cuando en la piel, nunca se siente el día
dime que tu, tu si me ves
Sólo una mujer, con un rictus perdido entre el dolor y el hastío me volvió humano por unos instantes, haciéndome preguntas cuyas respuestas no querría conocer. ¿Que se escondía bajo esa mueca constante, desequilibrante? ¿Qué habían visto esos ojos cerrados? ¿Qué sentido tendría para ella el trayecto que compartíamos sin compartir?
una partida que jugué tan fuerte, que ahora es la vida la que está partida
una pared siempre que quiero verte,
y ahora estoy pa abajo y ahora estoy pa arriba
Cuando me paso de melodrámatico siempre me doy cuenta. Lo de la vida partida era más bien deseo. Callé la razón, callé las preguntas, entendía que no siempre hay respuestas, y que a veces éstas no eran más que nuevos interrogantes, sin soluciones a veces es mejor estar a oscuras.
todas las cosas que al mar tiramos, nos la devuelve siempre la marea,
cuanto más tratas de olvidarlo con más fuerza lo recuerdas
La inercia hizo su trabajo, y dejé las profundidades para surcar el cielo acercándome a donde por caprichoso destino estaba mi razón, ahora vedada. Solamente tuve que seguir caminando entregado a mi perdido sentido.
Ya en casa, continué perdido con la ayuda de unas cuantas tareas mundanas todo lo que mi existencia humana me permitió.
Hasta que me venció el sueño, la razón y el puro deseo. Y pese a que continúo perdido una luz se empeña en iluminarme, colándose por algún resquicio de mi corazón.
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